Hemos ido muchas veces a Asturias, a Gijón, porque mis suegros tienen allí un pisito, pero con Dani fuimos cuando tenía dos mesecitos, y no habíamos vuelto a venir.
Esta vez teníamos por delante una semana y muchas ganas de descansar. Aún así llevaba una buena lista de planes con niños para tener donde elegir.
Así que le preguntamos a Dani que tuvo claro que quería hacer tres cosas: montar en barco, y ver lémures de cola anillada y dinosaurios. Esta entrada de blog la voy a redactar en base a esos tres planes, porque un diario, como suelo escribir, en este caso, tiene poco sentido.
La previsión del tiempo era estupenda para toda la semana, con lluvia solo el miércoles, así que decidimos que los dinosaurios los dejábamos para ese día, a ver si con suerte además, por Colunga, donde está el museo, no llovía, que en Asturias nunca se sabe (aunque no hubo suerte y también llovió).
Tras una primera jornada de descanso, contacto y playita, optamos por coger primero el barco como primero de los planes, para lo cual fuimos a la Oficina de Turismo porque no sabíamos que opciones había, y nos comentaron que la mejor opción era el barquito que sale frente al árbol de la sidra, y cuyos tickets se cogen en una taquilla junto al árbol.
NOTA: aprovecho a comentar que en cualquier visita a la oficina de turismo se aproveche para sacar el Pasaporte Cultural, que es gratis, y tiene bastantes descuentillos. Te lo dan por el tiempo que dura la estancia.
El barquito da una vuelta por la bahía, desde el Puerto Deportivo, hasta la Playa de San Lorenzo, pasando por el Cerro Santa Catalina, observando el "Elogio del Horizonte" de Chillida desde el mar.
Dura aproximadamente media hora y nosotros además tuvimos la gran suerte de encontrarnos con unos delfines que se pusieron a dar saltos hacía la mitad de la travesía, cuando el barco estaba iniciando la vuelta. Los adultos pagamos 6 euros, y los niños nada, y salían aproximadamente cada media hora, desde las 16 hasta las 20 horas (los fines de semana también salen por la mañana).
Zoológico el Bosque
El Zoológico el Bosque lo encontré por casualidad en algún blog al buscar planes para niños, y ha sido el descubrimiento del viaje. Tanto que me da miedo recomendarlo, porque parte del encanto ha sido que no fuera conocido.
A pocos kilómetros de Oviedo se encuentra este centro de recuperación de animales, que no recibe ayudas públicas y se financia de las entradas y de donativos privados. La mayor parte de sus animales son animales rescatados. El acceso es peculiar dado que es una carreterita muy estrecha, con un parking unos metros antes de la entrada. Se compra el ticket en la tienda por 6 euros los adultos, y los niños de menos de 4 nada, y te abren la verja que da acceso.
Se trata de un circuito de unos 400 metros, llenos de recintos con animales de todo tipo, con carteles informativos sobre las especies, tanto animales como vegetales, así como algunas otras informaciones interesantes. A mitad de recorrido hay también una zona de merendero y unos baños. Todos los animales están en recintos cerrados, a excepción de la zona australiana donde los animales, sobre todo aves, están sueltos, y con confianza para posarte en ti para comer o incluso para ser acariciados.
Todo lo demás lo dicen las fotos por si mismas. Dani lo disfruto muchísimo, sin ningún riesgo para él.
Dinosaurios
El Museo Jurásico con niños es uno de los imprescindibles de Asturias. Además han puesto muchas replicas de dinosaurios en las inmediaciones del museo que están genial. Los miércoles la entrada es gratis, pero es mejor llevar sacada la entrada de internet porque ya sabemos como somos en España con lo gratis y se llena de gente. También el parking es un poco para cortarse las venas. Nosotros de haberlo sabido habríamos ido otro día por lo que cuesta la entrada pero es una opinión personal.
Llegamos prontito y llovía, lo que le daba al parque de los alrededores con sus dinosaurios un ambiente especial.
Pero con el tema del día gratis, no había entrada libre hasta las 13.30 (va por franjas y solo puedes entrar en esas horas) y nos pareció mucho para esperar, así que decidimos ir a buscar huellas. En su día Juanlu y yo habiamos ido a la playa de la griega a verlas, así que por cambiar optamos por ir a Tazones. En la que nos marchamos cogimos, esta vez sí, entradas por internet, para entrar entre las 16.30 y las 17.
Sin embargo, el acceso es bastante complicado con niños, y mas con lluvia, entre piedras y resbaladizo, así que imposible acceder, y por tanto, no vimos huellas. El pueblo en sí es bonito, de pescadores, aunque turístico, con toda la calle principal de restaurantes. Comimos junto al mar, en el Rompeolas, muy rico en general, pero muy caro, y tampoco en cantidades propias de Asturias, así que no lo recomendaría especialmente. En general, no hubiera ido (con niños) a Tazones la verdad. Pero había que ir para saberlo!
Ya comidos, volvimos a Colunga al museo, y vimos el Museo por dentro. La verdad es que no es enorme, y es perfecto con niños porque en menos de una hora lo puedes recorrer sin mucho detalle.








































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