Salimos hacia el Gran Cañón por el este, paseando
por “Navajo Land”.
Hacemos parada en uno de los miradores del Little Colorado River, que nos gusta mucho, y echamos un ojo a los puestos de artesanía de los navajos comprando nuestro primer suvenir y regalo para Ory y Luke: un dream cátcher!
Hemos entrado en el Gran Cañón por Desert Drive,
y visto los primeros miradores del camino, aunque hemos optado finalmente
por ir directamente hacía el aeropuerto
y gestionar la excursión en helicóptero del día siguiente en primer lugar.
Optamos por una Papillium a las 13 horas.
Tras comer en un italiano, volvemos al parque por
la entrada sur.
Tras visitar el Visitor Center hemos conducido hasta el punto de salida del bus de la ruta roja que nos ha llevado a Mohave Point donde hemos tomamos el trail de 2 kms aproximadamente a Hop. Point donde según nos han dicho se ve el mejor atardecer del parque. Así que allí nos hemos quedado a verlo, sin que haya defraudado.
Tras visitar el Visitor Center hemos conducido hasta el punto de salida del bus de la ruta roja que nos ha llevado a Mohave Point donde hemos tomamos el trail de 2 kms aproximadamente a Hop. Point donde según nos han dicho se ve el mejor atardecer del parque. Así que allí nos hemos quedado a verlo, sin que haya defraudado.
Visto el atardecer cogemos el bus de vuelta al
hotel en Valle donde tomamos unas cerves y unos finger de chicken en el propio
restaurante del hotel, porque no hay nada abierto en los alrededores.
Nos preparamos un café “potaje” en la habitación
porque no tenemos desayuno incluido, y nos ponemos rumbo de nuevo al parque del
Gran Cañón para terminar viendo los miradores de Hervest y Pina Point, y bajar
un poco el Bridget Angel Trial, hecho lo cual nos ponemos rumbo al aeropuerto
para tomar nuestro helicóptero.
Llegamos al aeropuerto y lo primero que hacen es darnos un video de seguridad, y un chaleco salvavidas (como si el rio Colorado fuese el Amazonas!). Tras un rato esperando, y mirando cual sería nuestro helicóptero de entre los aparcados, nos toca subir a un flamante eurocopter rojo, y nos sientan en la parte de delante al lado del piloto! (vamos que conduzco yo si a él le pasa algo, así que voy tomando notas mentales de como se pilota por si toca… jejej).
La sensación del despegue es genial, con música y todo, pero el momento más chulo es cuando ponen la de “2001 Odisea en el espacio” y justo el suelo cambia de la llanura del bosque al acantilado del Gran Cañón ¡Flipante!
El resto de vuelo es precioso, merece mucho la
pena la experiencia. Cuando aterrizamos estamos eufóricos.
Finalizada nuestra visita completa al Gran Cañón
ponemos rumbo a Las Vegas y tras cuatro horas de viaje llegamos al hotel New
York New York donde cogemos una habitación genial.
Empezamos la tarde allí montándome (solita) en la
montaña rusa del hotel, y con sorpresita de cumple con reloj nuevo J
Con mi nuevo reloj nos vamos a la calle Fremont,
que es una locura de luces, para no variar en esta ciudad, con una súper
pantalla como tejado entre los edificios.
Cenamos unas gambitas decadentes en un bar pseudo
hawaiiano y volvemos al hotel.
Día 15 Las Vegas
Empezamos el día en las Vegas con una súper
habitación con spa que hay que aprovechar así que salimos casi a las 11 de la
mañana y sin desayunar!
Empezamos pateando nuestro hotel, que es muy
chulo, y seguimos con los de la zona: Excalibur, Luxor y Mandalay Bay,
comunicados con un trenecito.
Como queremos ver el venezian que está en la otra punta preguntamos por un bus y nos comentan que hay uno por el que pagas 8$ y puedes cogerlo siempre que quieras durante 24 horas, así que lo cogemos (pagando al conductor).
El venezian es espectacular con auténticos canales y gondoleros y un cielo falso en el interior impresionante, que hasta va anocheciendo.
Hay muchas tiendas así que terminamos pillando cosas, en concreto, una maleta, y un adaptador de móvil tras regatear un descuentillo a los dependientes, mexicanos, muy majos.
Seguimos pateando la ciudad y sus hoteles, destacando también el Caesar Palace, del estilo del Venezian, y el Bellagio, muy elegante y con decoración otoñal.
Terminamos jugando un poco en el casino con ideas
y venidas y un saldo final de -20$ L. Lo nuestro no es el
juego.
Recogemos las cosas y nos vamos al aeropuerto,
tras conseguir, no sin esfuerzo, devolver el coche.



























