martes, 26 de septiembre de 2017

Crucero Islas Griegas Etapa I: Atenas y Mykonos

Este verano queríamos que nuestro viajecito pudiera integrar a Dani con facilidad, y de paso a mi tía, y fiel compañera de viajes, y en el camino se apuntaron mis suegros.

Yo tenía ganas de visitar Grecia, que estaba en mis deberes pendientes, y hacerlo en crucero me pareció la forma más sencilla de hacerlo con este dispar grupo, así que nos pusimos manos a la obra y a investigar, y la cosa estuvo clara desde el primer momento: Pullmantur y su barco Horizon tenía el recorrido más completo y a mejor precio.


Reservado barco, y camarotes, y con el itinerario marcado por el propio crucero, mi trabajo de planificación ha sido bastante menor, y se ha limitado a estudiar las excursiones ofrecidas por el barco y otras empresas, y la posibilidad de ir por nuestra cuenta. Al final en todos los casos, y creo que con acierto, hemos optado por ir a nuestro aire.

Con un cambio de itinerario de última hora, este fue nuestro recorrido:

Día 1: llegada a Atenas, y salida del barco a las 23 horas (etapa 1)
Día 2 y 3: Mikonos (etapa 1)
Día 4: Chania, en Creta (etapa 2)
Día 5: Rodas (etapa 2)
Día 6: Patmos (etapa 3)
Día 7: Santorini (etapa 3)
Día 8 y vuelta (etapa 3)


Día 1: Atenas

Nuestro viaje empieza muy temprano o muy tarde según se mire, en la madrugada del sábado al domingo, con los despertadores sonando a las 4 de la mañana. El avión sale a las 6.30 y de la terminal 4, en un vuelo con iberia, flotado por Pullmantur. Para quitarnos de líos, hemos reservado en el parking del aeropuerto que ahora hace precios muy buenos, y salimos los 3, junto con los padres de Juanlu para allá.

Una vez en el aeropuerto, desayunamos algo, y llegamos al avión con la hora pegada y todo el pasaje montado, pero perfecto para no estar demasiado tiempo quietos allí con Dani, aunque el pobre tiene bastante sueño y tarda poco en caer. Por suerte, no es demasiado largo el vuelo y se nos hace a todos llevadero, con posibilidad de echar una cabezadita y sin que Dani se ponga revoltoso.

La llegada a Atenas es un poco mas complicada, porque no nos devuelven los carros de los niños a la salida del avión, así que todos los papis afectados nos dirigimos a las cintas de las maletas. Pero las maletas van directas al barco, y al ver que los carros tampoco llegan por ahí, y después de mucho preguntar, conseguimos que nos digan que también los carros irán directos.

Con resignación, y tras haber perdido un buen rato, nos dirigimos a la salida y a los autobuses que nos llevan directos al Puerto del Pireo para embarcar, y rezando para que ya esté por allí el carro.


Tras una hora aproximadamente de recorrido, llegamos al puerto, y procedemos al check in en el barco, que por suerte, y a pesar de ser antes de la 1 (hora fijada en nuestros papeles para hacer el check in) ya están haciéndolo y podemos entrar al barco y dirigirnos a recepción a por nuestro carro para así salir cuanto antes rumbo a Atenas y a la Acrópolis.

Pero no, nuestro carro no está alli, y la hora estimada de llegada es "a lo largo de la tarde". Así que nos encontramos 5 adultos y un bebe agotados tras habernos levantado a las 4 de la mañana sin el carro para que Dani pueda dormir un ratillo. Tras un buen rato de protestas en balde, mis suegros, agotados, se ofrecen a quedarse en el barco, y quedarse con Dani para que pueda dormirse en las habitaciones que, previsiblemente, van a estar disponibles en poco tiempo. Aceptamos la propuesta, y Juanlu, Puri y yo nos marchamos rumbo la Acrópolis, en un taxi por 20 euros, para llegar pronto y recuperar el tiempo que hemos perdido por el tema carro.

Llegamos rápido, y vamos directos a la entrada de la Acrópolis. Son aproximadamente las 3 de la tarde cuando llegamos, así que hace bastante calor, y hay poca gente para lo que dicen que es habitual. No nos damos cuenta de haber cogido agua, pero es muy recomendable porque hace mucho calor y hay poco cobijo. A nosotros nos piden como 5 euros por una bebida que nos permite sobrevivir a los 3 durante la visita. La entrada cuesta 12 euros, y los domingos en estas fechas está abierto hasta las 8.

La Acrópolis es fácil de recorrer a pie. Tiene varios recintos, uno más elevado donde están los templos más conocidos como el Partenón o el Erecteion, famoso por su famosa tribuna decorada con las Cariátides, mujeres de Caria, castigadas a soportar el peso del Templo por haber ayudado a los invasores persas.










Junto con estos dos edificios, también destaca el Odeón de Herodes, muy bien conservado, saliendo de esta zona y comenzando el descenso hacía el Templo de Dionisio, que por el contrario, está bastante en ruinas.



El calor no nos permite recrearnos mucho más en la visita así que optamos por salir, por la salida situada junto al Templo de Dionisio, y que desemboca directamente en el Barrio de Plaka. Por esta zona nos limitamos a dar un paseo. 

Hemos reservado un free tour a las 5 pero que dado que los abuelos y Dani se han quedado solos en el barco, finalmente no lo hacemos para no volver muy tarde con ellos. 

Visitamos el Templo de Zeus y nos acercamos al Arco de Adriano, todo muy cerquita, y comenzamos a callejear.



  
Decidimos volver en metro al barco, así que dirigimos nuestro paseo hacia la estación de Monastiraki, previa parada a tomar una cervecita Alfa de la zona. El metro en Monastiraki tiene línea directa al Pireo, unos 20 minutos, y desde allí son aproximadamente otros 20 minutos de paseo al barco.
  


Así llegamos sin problemas, y a la hora prevista y nos reencontramos con abuelos y niño, que lo han pasado divinamente en el barco entre siestas, merienda y más comida, y se han librado del calorazo que hemos pasado en la Acrópolis.

Visitamos  nuestro camarote, que es estupendo con una ventana que Dani va a disfrutar mucho el resto del viaje, y tiene una cunita de viaje preparada.



El barco zarpa a las 11, y por ser el primer día hay un único turno de cena.

Además a las 10 está previsto el famoso simulacro, pero a nosotros nos pilla en el intento de dormir a Dani mientras un técnico nos repara el aire, así que al final somos baja (muy mal hecho, pero nos leemos a conciencia las instrucciones disponibles en el camarote).

A las 11 creo que estamos todos derrotados (aunque ya acostados vuelve el técnico a intentar sin éxito rematar el arreglo). Lo deja como puede, y dormimos mientras que notamos que por fin el barco zarpa rumbo a Mykonos. El día empezó muy temprano, y las fuerzas no dan para más.


Día 2: Llegada a Mykonos

La llegada a Mykonos está prevista para las 10 de la mañana así que hemos quedado los 6 a desayunar a las 9, para estar listos a la hora de salida. Mykonos es una pequeña isla dentro de las Cicladas, en el Mar Egeo.

Desayunamos en la cubierta con vistas a la ciudad, mientras comienzan a anunciar que ya es posible desembarcar.


La salida es directa al puerto, sin necesidad de barcos, aunque el puerto queda un poco retirado de la ciudad de Chora para ir andando. Así, según bajamos lo primero que hacemos es localizar la parada del autobús, donde ya está el autobús esperando para salir. Nos montamos, por algo mas de un euro, y llegamos al puerto viejo de la ciudad en unos 15 minutos.



El principal atractivo de la isla es precisamente perderse por sus callecitas, características por su color blanco y sus terrazas azules, y pasear por la costa.




La visita comienza siguiendo la orilla del mar hasta el Ayuntamiento, que contrasta con el resto por su tejado rojo, junto con una de las muchas iglesias de la isla (dicen que 365, una para cada día del año).


Continuando el camino que va bordeando, y entre discotecas y terrazas, por la llamada Pequeña Venecia, llegamos a una zona con varios molinos, característicos de esta ciudad donde dicen que hay entre 200 y 300 días al año con viento.







Uno de los molinos se puede visitar por dentro, y se conserva tal y como era. Su precio es lo que quieras colaborar.



El resto del tiempo optamos por perdernos entre las callecitas, e ir andando de un sitio a otro sin un rumbo fijo descubriendo los rincones de la ciudad.


 





 

















Dedicamos un rato a buscar al famoso pelicano Petrus que habita en la isla, pero no tenemos la suerte de encontrarlo.


Tras tomarnos unas ricas y caras cervezas en una de las terrazas con vistas al mar, volvemos en torno a las 15 horas a comer al barco, donde volvemos a comer en cubierta disfrutando del aire libre.

A las 16 horas el barco se traslada al centro del puerto donde queda fondeado ya para pasar la noche y el día siguiente. 

Disfrutamos la tarde en el barco, con su piscina y sus actividades, y después de cenar, Juanlu y yo salimos a conocer Mykonos de noche.



Mucha más gente, y mucho ambiente, aunque se nota que es pronto para la fiesta. personalmente me gusta más su encanto diurno que su ambiente nocturno, aunque es visita obligada si, como en nuestro caso, el barco pasa la noche allí.


Día 3: Mykonos e Isla de Delos

El día anterior vimos que los barquitos a la isla de Delos salen del mismo sitio donde nos deja el barquito en el que montamos desde el crucero (hoy no hay que andar con autobuses) así que es bastante rápido. 

Por ello quedamos a las 9.00 de la mañana a desayunar para poder estar saliendo del crucero a las 10 y coger el barquito a Delos de las 11 de la mañana.

Nos juntamos bastante gente con el mismo plan, pero vamos bien de hora y no hay ningún problema, aunque vemos que han llegado dos barcos más a la isla, pero deben quedarse viendo Chora.

Delos, patrimonio de la Humanidad, fue el santuario pan-helénico más importante, y en ella nacieron Apolo y Artemisa, según la mitología. Cuesta 5 euros la entrada.

En la Isla de Delos pasamos un poco de calor porque no hace la brisa tan agradable de Chora, y al tratarse de ruinas, tenemos poco sitio donde resguardarnos. Optamos por hacer el recorrido lo más rápido posible. Al entrar seguimos el camino a la izquierda que lleva a los característicos leones. Esa zona aunque muy monumental está bastante destruida. 



 




 


En el centro del complejo hay un pequeño museo con algunas de las piezas encontradas, y se puede observar como trabajan en la restauración de otras.




Dejamos a parte del grupo en el museo, mientras Juanlu y yo, con Dani dormidito en la mochila, emprendemos el camino de la derecha, que lleva hacia una zona de anfiteatro. No podemos completar el recorrido completo porque el calor es agobiante y Dani va en la mochila (aunque sigue durmiendo como un bendito).




Tomamos de vuelta el barquito, y tras otro paseito por Chora, regresamos para comer en el barco.









El barco zarpa prontito, así que estamos la tarde entera en el barco, hasta que llega la hora de la cena, que hoy es la famosa cena de gala, en la que nos presentan a la tripulación, y nos hacemos la foto con el capitán.