martes, 29 de septiembre de 2015

un finde largo en Holanda

Juanlu tiene una conferencia en Ámsterdam y hemos decidido que me vaya con él a pasar el finde. Sin embargo, los dos hemos ido en varias ocasiones a Ámsterdam por lo que puede decirse que lo conocemos, y queremos aprovechar para recorrer otras zonas de los alrededores de Holanda.

Toca decidir qué hacemos en tan solo dos días y medio.
 
Lo primero que hago es coger vuelo, con KLM, que llega a las 11 de la noche, lo que condiciona el alojamiento para el primer día. Cogemos coche (con Hertz, sin franquicia por 93 euros) y reservamos hotel en Volendam, a 30 minutos del aeropuerto de Ámsterdam.
 
Llegamos a Volendam a las 12 de la noche, al hotel Marina Park, que nos ha dejado las llevas en un buzón porque la recepción a esas horas está cerrada. Hay que llamar para que nos den un código para abrir el buzón y nadie nos contesta. Cuando por fin contestan, y con ayuda de un holandés que se aloja allí, cogemos las llaves, pero la puerta de entrada no se abre, y nos toca volver a llamar para que vengan a hacer algo. Entre unas cosas  y otras no subimos a la habitación hasta la 1, así que nos dormimos directamente para empezar nuestro viaje con fuerzas al día siguiente.
 
Día 1: Volendam, Marken y Edam.
 
Dejamos el hotel y nos vamos andando al centro, a unos 10 minutos para desayunar por allí. Encontramos varios restaurantes a lo largo del puerto así que entramos en uno de ellos a tomar un café y una riquísima Apple pie.
 
Volendam es un pueblo de pescadores situado 20 kilómetros al noreste de Ámsterdam, entre Edam y Marken. Se fundó en el siglo XIV en las inmediaciones del puerto de Edam.
 
Actualmente, junto a la pesca, el turismo se ha convertido en la forma de vida de los más de 20.000 habitantes de Volendam.
 
 


Lo que merece la pena de Volendam, es pasear por sus calles y su paseo marítimo, entrar a sus bonitas tiendas y tomar algo en cualquiera de sus bares.
 
 
Algo característico de Volendam son los trajes tradicionales holandeses que visten sus habitantes en ciertas ocasiones, aunque nosotros no somos de cosas típicas así que pasamos.


Tras el desayuno tranquilo y el paseo cogemos los billetes del barquito express a Marken que sale a las 12, y tarda 30 minutos. El día se ha nublado un poco y pasamos un poco de frio al ir. La idea y vuelta cuesta 10 euros. Se puede ir en bus y supongo que en coche pero está opción es mucho más chula.







Marken es un pueblo muy pequeño pero con muchísimo encanto, en lo que lo único que hay que hacer es recorrer tranquilamente sus callecitas llenas de encanto. Como Volendam está orientado a la pesca, y al turismo.

Paseamos por allí hasta recorrerlo entero, y vemos que el siguiente barco sale a las 15 horas y son las 13.45 por lo que optamos por comer allí mismo. Deberíamos haber mirado la hora para haber cogido el barquito de antes y llegar a comer a Volendam que tiene más oferta, aunque aun así comemos muy bien, unos riquísimos fish and chips.













Visto Marken y con el estomago lleno, volvemos a Volendam de nuevo en barquito, ahora sí con solazo.

Entramos en la Cheese Factory de Volendam, justo al lado del puerto, donde en su planta de abajo se puede ver como se hace el queso, y en la tienda se pueden degustar algunos quesos. Personalmente no creo que sea el mejor sitio para comprar.



Volvemos paseando al coche y nos ponemos rumbo a Edam. Como en el caso de Volendam y Marken, Edam  es pequeñito, un pueblecito más de interior con canales. Hay que dar un paseo por él y poco más. Se supone que tiene un mercado de quesos pero pese a las indicaciones no lo encontramos y como Juanlu no es muy fan le termino perdonando el sufrimiento.

Tras Edam nos ponemos rumbo al siguiente destino: Teherne en la región de Frisia, a hora y media. Para llegar cruzamos el famoso dique que hace posible que Holanda exista. Nosotros no nos damos cuenta pero a mitad del dique hay una parada para coches en la que puedes parar y pasar por encima del dique para ver ambos lados. Nosotros pasamos de largo y nos da mucha rabia no verlo.

  




 
Llegamos un poco antes del atardecer a Teherne y a la casita de Mariahoeve donde nos quedamos las siguientes dos noches, justo a la orilla de un canal.
 
Cenamos siguiendo las recomendaciones de la propietaria en un bar en el centro del pueblo, en el "eetcafe het Far". La carta está en holandés, así que tenemos que pedir ayuda a la camarera porque no hay quien se entere!! Nos pedimos una ensalada para compartir, y un plato de pollo, y nos sirven una espectacular cantidad de comida, y nos cuesta terminarnos todo! La cuenta no llega a 40 euros!
 
Con la tripa llena, nos retiramos a descansar, porque no hay mucho más que hacer por allí.
 
 
Día 2: Visitando Friesland (Schokland y Giethoorn)

Nos levantamos en Teherne, en la preciosa casa de Mariahoeve, con maravillosas vistas a un canal. Se pueden alquilar barquitas, pero hemos quedado con Gerda, amiga de Juanlu, y queremos aprovechar el día, así que sacamos unas fotos de las vistas, y nos vamos a dar una vuelta por Teherne, pueblo rodeado por todos lados por canales, y lagos. Está todo a medio gas, pero el día esta precioso y el paseo es muy agradable.
 
 

 
Recorremos el pueblo que es pequeño en poco mas de una hora, y nos vamos a desayunar, un poco tarde, casi a modo de comida, dado que hemos quedado a cenar con los padres de Gerda y nos imaginamos que será a hora holandesa.
 
Con el estomago lleno cogemos el coche rumbo al punto de encuentro con Gerda: Schokland, un museo que cuenta la historia de Holanda, y su histórica lucha contra el agua. Es un lugar muy típico para los holandeses que se encuentra en el centro de los terrenos ganados al mar con la ayuda de los diques. De hecho, se puede pasear por una montaña junto al museo, que era una isla habitada en los tiempos en los que los diques no existían y esos terrenos eran agua. Muy interesante y diferente.
 
 
Paseamos por los alrededores y nos dirigimos a la casa de Gerda a conocer a sus padres. La casa es preciosa, típica de la zona, con los techos de cañas, y hasta con un caballo precioso.
 
 
 
Tomamos la merienda con sus padres, y nos ponemos rumbo al siguiente destino: Holtingerveld, donde se encuentran unas piedras funerarias atípicas para la zona que parece ser que llegaron desde Escandinavia como consecuencia del derretimiento de un glaciar. Hay una pequeña ruta para ir andando desde una zona de aparcamiento, pasando por un granja, que se utiliza para la conservación natural de la zona.
 




Después del paseo nos dirigimos en coche a Giethoorn, precioso pueblecito tipo Venecia o Brujas, lleno de canales y preciosas y cuidadas casas. Tiene una calle en la que pasea mucha gente desde la que se puede apreciar como es el pueblecito. Hemos quedado allí a cenar con los padres de Gerda así que damos un paseíto y nos dirigimos al sitio donde vamos a cenar, pasando una velada estupenda con ellos y Gerda.








 
Tras la cena, nos despedimos y retiramos tras una jornada tranquila en muy buena compañía, recorriendo zonas desconocidas para la mayor parte de los turistas pero preciosas.


El domingo despertamos para marchar al aeropuerto, tras volver a desayunar una riquísima Apple pie de despedida.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Etapa II Rusia: San Petersburgo

DIA 4: 22 de agosto de 2015: Llegada a San Petersburgo
 
EL flecha roja llega puntual a la estación de central de San Petersburgo, y nos vamos directos al piso que por suerte nos deja entrar a pesar de lo temprano de la hora.

Dejamos las maletas allí, y nos vamos directos al Hermitage a cambiar las entradas que hemos cogido por internet (hemos cogido la de dos días para no pegarnos atracón y poderlo disfrutar tranquilamente). Nos toca esperar porque no abren hasta las 10.30. En general no son nada madrugadores, y todo abre bastante tarde, así que no merece la pena madrugar. La pena es que también cierran pronto, lo que dificulta un poco poder ver todo en el tiempo que fuimos nosotros.





Cuando entramos nos ofrecen un tour de dos horas por 3500 rublos y decidimos cogerlo. Elena se llama nuestra guía y es genial, y nos hace una ruta muy interesante por el museo con un montón de información. Muy recomendable! además de que nos reímos de como es ella, muy impetuosa, y colocándonos en primera fila de todo sin importar la gente que hubiera antes para que "miremos bien". Cuando se marcha después de nuestro intensivo de dos horas, recorremos algunas salas por nuestra cuenta hasta la hora de comer.











A la hora de comer salimos del museo, y nos compramos unas empanadas típicas rusas en los puestos de al lado del Hermitage donde también hay mesitas para comer.

Tras comer, cogemos un barquito por el Neva hacia las Islas Perdidas que sale de detrás del Hermitage. A mi personalmente no me gusta mucho y no lo recomendaría. Pienso que debe ser mas bonito por los canales, pero esos se cogen en otro sitio. Aún así lo disfrutamos tranquilitos. Como va muy lleno, yo me siento en el borde y nos regañan (o eso creo) pero a mi lado hay dos rusos sentados igual que les convencen para que nos dejen ir allí sentados, y así hago un par de amiguitos rusos con los que no me entiendo nada pero me rio.




El barco nos deja en frente de St. Isaac en vez de donde lo hemos cogido, y nos vamos dando paseíto para darnos por fin una duchita y ponernos guapos.

Cenamos siguiendo indicaciones de Trypadvisor en Legran, comida rusa, en buen ambiente, y que está muy bien y a buen precio. El sitio está muy cerca del apartamento y por tanto del Hermitage.





DIA 5: 23 de agosto de 2015: Peterhof y Hermitage

Nos levantamos pronto para ir lo primero a Peterhov, y ver cómo se encienden las fuentes a las 11, tal y como nos recomendó Elena. Para eso cogemos un barquito que en media hora nos deja allí. Salen de detrás del Hermitage.

Llegamos y tras ver desde un puentecito cómo se encienden las fuentes que rodean la Gran Cascada (justo en frente del Palacio, no tiene perdida porque todo el mundo se pone allí), pasamos el resto de mañana recorriendo los alrededores, el parque, las fuentes y el Golfo de Finlandia.









Después volvemos y cogemos el barco de vuelta, y repetimos comida en el mismo sitio que el día anterior a base de empanadas diversas, para no tardar mucho y volver a entrar a seguir viendo el Hermitage.

Damos una vuelta por algunas zonas que no vimos el día anterior, y después nos vamos a ver la exposición de impresionismo que han montado en el edificio de enfrente y que es muy completa.






Para terminar con el Hermitage (porque ya van a cerrar, porque museo queda para rato) nos vamos al Palacio de Peter que es el ultimo edificio del complejo, y que tiene poquito que ver, pero es bonito.

Cumplido con el Hermitage seguimos paseando por la ciudad hasta la Iglesia de la Sangre Derramada, y de allí a la Avenida Nevskii viendo los puestecitos que hay por el camino, hasta llegar a la Iglesia de Kazan. Subiendo por la Avenida Nevskii la guía recomienda una galería, para compras, a la que nos acercamos pero no vemos nada que merezca la pena.. salvo que quieras comprar ropa de su estilo o alguna prenda de muchoooo abrigo.







No entramos en la Iglesia de la Sangre Derramada que la dejamos para el ultimo día, tras preguntar a varias personas si era mejor verla por la mañana o por la noche dado que hay dos tipos de entradas y por la noche es mas cara. Todo el mundo nos dice que no se ve distinto por la noche, así que por precio, mejor por la mañana.

Agotados os vamos a cenar al lado de cada al Chaiky (Kaykx) que está muy bien aunque  no es comida rusa  sino mas internacional.



DIA 6: 24 de agosto de 2015: San Petersburgo

El plan de hoy es hacer un tour en español que empieza a las 11.30 y sale  del puente Anichkov Bridge. Como es tarde, aprovechamos para repetir paseíto por la Sangre Derramada y hasta la Catedral de Kazan, y de nuevo por la Avenida Nevskii hasta el punto de encuentro.

Cuando llegamos no hay nadie y nos mosqueamos un poco, acostumbrados a los grandes grupos que suelen mover los free tour. Pero puntualmente a las 11.30 aparece Gala, la guía, y empezamos el tour.

El tour nos gusta mucho y lo recomendaría sin dudarlo, aunque hay que tener en cuenta que solo es lunes, miércoles, y viernes. En el tour vemos un montón de cosas diferentes con sus historias, como el Monumento de los gatos, los Campos de Marte, el Palacio de Marfil,... hasta llegar a la Fortaleza de Pedro y Pablo, tras cruzar uno de los famosos puentes sobre el Neva.








(hay que tirar una moneda y si se queda en el soporte del gato, se dice que da buena suerte)









El tour acaba en frente de una maqueta gigante de la ciudad de San Petersburgo con sus principales monumentos.





Durante el tour, además, probamos una bebida típica rusa llamada Ksar, muy rica y distinta.

Para comer, siguiendo recomendaciones de Gala, justo en frente de la maqueta, hacia el otro lado de la fortaleza, pedimos un "kombo" por 215 rublos, que incluye sopa, ensalada, plato, acompañante y bebida. No es comida de alta calidad, pero es un sitio bastante autentico, y comemos bastante bien.

Una vez comidos nos vamos de vuelta de nuevo hacia la maqueta, para hacer fotos tranquilamente, y a la fortaleza. Para volver, nos dirigimos hacia el otro lado, para cruzar por el puente que une con la isla donde está el edificio de la Bolsa. Desde allí hay unas vistas muy buenas de la fortaleza y del Hermitage.



Ya de vuelta en nuestro lado de San Petersburgo, vamos a St. Isaac pero no entramos porque están cerrando. Aprovechamos que vemos una oficina de información turística para intentar averiguar como llegar al Palacio de Santa Catalina (Tsarskoe Selo en Pushkin) para ver la famosa Sala Ámbar. Allí nos dicen que los martes cierran, por lo que nuestro gozo en un pozo y cambio de planes.



Volvemos hacia casa buscando casa de cambio, pero esto no está resultando nada fácil en San Petersburgo, por lo que terminamos sacando de cajero que a mi no me cobran comisión (bueno, si, pero solo 2 euros). Está bien que lo llevéis mirado de casa, por si os pasa como a nosotros y no encontráis casas de cambio.




Rematamos volviendo a Chaiky a tomar unas cerves y cenar en casa para rematar el embutido que nos trajimos de España.


DIA 7: 25 de agosto de 2015: San Petersburgo

Como nuestro plan inicial de ir al Palacio de Santa Catalina no ha podido ser, nos quedamos rematando lo que nos queda por ver de la ciudad.

Empezamos viendo la Sangre Derramada por dentro, que es preciosa, toda decorada en mosaicos. La pena es que es resultado de una gran restauración acabada hace 20 años, después de que fuera utilizada como almacén de patatas durante la época comunista.





Tras ver la Iglesia volvemos al piso a recoger las maletas, y llevarlas a la estación del tren para guardarlas hasta la noche que nos vayamos al aeropuerto.

Vamos en bus hasta la estación, y las dejamos en unas consignas que hay a la izquierda según entras, que no son las automáticas porque las automáticas  están llenas y con mucha gente haciendo cola. Si hay diferencia de precio, o de algo no lo sabemos. Nos resulto bien de precio y no tuvimos ningún problema dejándolas donde las dejamos.

Aprovechamos que estábamos a mitad de la Avenida Nevskii para seguir andando por ella hasta el final, a la Iglesia de San Nicolas, que no tiene nada especial salvo por sus alrededores, que son cementerios, donde hay enterradas algunas personalidades rusas. La entrada a los dos primeros cementerios hay que pagarla, pero mas adelante en el recinto hay mas cementerios, abiertos al publico y bastante bonitos.








Vista aquella zona, y siendo casi la hora de comer, buscamos por allí y decidimos meternos en un pequeño restaurante que encontramos camino de la parada del bus, al que se entra bajando unas pequeñas escaleras y que parece muy ruso (tiene un cartel como de una brocheta de carne en lo alto de la escalera, como único identificativo). Por suerte además tienen la carta en ingles y además cogen tarjeta, lo que nos viene muy bien ya que solo nos queda lo que hemos guardado para el taxi al aeropuerto de por la noche (2000 rublos).

Nos pedimos nuevamente la típica sopa rusa (q en verdad es ucraniana) y un plato de carne como el del cartel de la entrada, y está todo buenísimo. Además probamos la cerveza roja, que nos habían dicho que era típica pero no la habíamos visto hasta eso momento.

Con la tripa llena volvemos a tomar el bus para acercarnos de nuevo al centro y ver por fin St. Isaac, aunque llegamos por los pelos porque cierran a las 6. Subimos Mayte, Juanlu y yo a la torre, y Puri se queda viendo la iglesia por dentro para ahorrarse los escalones de subida, ya que no podemos hacer las dos cosas por la hora.





La torre tiene muy buenas vistas de la ciudad y merece la pena, porque no es demasiado dura la subida a pesar del buen numero de escalones.

Cumplidos con los compromisos, nos disponemos a pasear por los canales viendo los puentes más famosos, siguiendo la ruta a pie propuesta por la guía, y que es muy agradable.









La damos por terminada al llegar al punto de encuentro del día anterior en el free tour, donde nos planteamos coger un barquito nocturno por los canales, pero no aceptan tarjeta de crédito y solo nos queda lo del taxi en cash.

Decidimos por tanto cenar tranquilamente y dar por concluido el turismo.

Tras recoger las maletas sin incidentes, las chicas me dicen que no quieren transporte público y que cojamos taxi, así que nos vamos para el aeropuerto por los 2000 rublos que habíamos guardado.

Pasamos la noche en el aeropuerto ya que el avión sale a las 5 de la mañana.


 
DIA 8: 26 de agosto de 2015: Madrid

Llegamos puntuales a las 9 de la mañana a Madrid, y a casa. Y a pensar en el siguiente!