viernes, 10 de noviembre de 2017

Crucero Islas Griegas Etapa III: Patmos y Santorini

Día 6: Patmos

El barco llega a Patmos a las 07:00 de la mañana, quedando atracado en medio de la bahía, por lo que hay que ir al puerto en barquitas locales.


Nos levantamos y desayunamos todos en el restaurante como ya es costumbre, y cogemos el barquito para ir a la ciudad de forma bastante ágil. 
 
Una vez en el puerto, y con un sistema bastante organizado en función de lo que quieres hacer, alquilamos un taxi que nos lleva  hasta la gruta de la Apocalipsis. El carrito de Dani lo dejamos en la parada de taxis porque nos dicen que no vamos a poder llevarlo al Monasterio y así no hay que cargar con él. Nos da bastante rabia porque no hemos traido la mochila y va a ser un poco más rollo. El taxi tiene la agenda a tope y sube y baja gente en la que el resto hacemos la visita. La verdad es que está bien organizado.

La subida por si solo ya merece la pena, porque las vistas son muy bonitas.
Según cuenta la leyenda Juan el evangelista fue desterrado a esta cueva, y en ella recibió la visita de Jesucristo que dió lugar al inicio del Apocalipsis.

El camino está empedrado, y hay que ir atentos. Al entrar, nos encontramos una pequeña capilla ortodoxa, en la que se encuentra la gruta con la piedra sobre la cual Juan evangelista apoyaba su cabeza a modo de almohada. La visita nos lleva unos 30 minutos, que es más o menos el tiempo que nos dijo el taxista que nos daba para volvernos a recoger. No se pueden hacer fotos.

Volvemos al punto de encuentro con el taxi, que nos lleva puntual hasta un monasterio  ortodoxo del siglo XII. Sin ninguna rehabilitación, y en un estado perfecto, se encuentra tal como se construyó. Uno de los monjes explica cosas muy interesantes sobre el Monasterio, pero como es en inglés y no todo el grupo lo entiende, solo ponemos el oído un rato, antes de seguir la visita con el resto del grupo.

Nuevamente, el taxi, a la hora prevista, nos recoge y nos lleva de nuevo al puerto donde termina nuestro recorrido. Otros cruceristas optan por seguir en taxi a otras playas, pero junto al puerto hacia la izquierda vemos que hay una playita con buena pinta, y a la que se puede llegar andando.


Hace un día buenísimo, así que aprovechamos que hemos recuperado el carro de Dani y que este ha caído rendido dormidito para darnos unos bañitos super agradables, y pasamos un rato tranquilo de playita.


A la hora de la comida decidimos volver al barco, tomando nuevamente una barquita local, y como todas las tardes, descansamos en la cubierta, y con la piscina, hasta la hora de la cena.







Día 7: Santorini

Cuando suena el despertador ya nos encontramos con el barco atracado en medio del cráter del volcán de Santorini, a cierta distancia del puerto. 

Se aprecia la isla de Santorini como un cortado recto en la tierra, y con cumbres nevadas, que resultan ser las casas blancas que caracterizan sus ciudades.
Para desembarcar hoy, es necesario coger un ticket, que recogemos después de desayunar.



Blanca y Juan Luis se quedan en el barco porque les han dado la posibilidad de visitar la sala de maquinas, y el resto nos dirigimos a la puerta para desembarcar de acuerdo con nuestro ticket.



A la llegada al puerto, preguntamos por las excursiones al volcan que queremos hacer por la tarde cuando se nos unan Blanca y Juan Luis, y nos ofrecen un barquito que nos lleva a la punta de la Isla, a la ciudad de Oia, en barco, volviendo a Fira en autobús. Nos parece una opción perfecta y barata, así que optamos por contratarlo.

Así en barco llegamos a Oia, que nos encanta. La ciudad imagen de todos los cruceros, con las famosas cúpulas azules en casas encaladas de blanco. Hay un poco más de gente, y hace calor, pero aún así merece mucho la pena. Pero no nos despistamos mucho por los horarios de los autobuses que llevan a Fira y que son cada hora.

Una vez en Fira nos están esperando ya Blanca y Juan Luis, y como tenemos algo de tiempo, aunque es pronto, nos comemos unas pitas, para bajar comidos al barquito que nos lleva al volcán. Bajamos en teleférico al puerto.



La excursión al volcán, que sale a las 2,  incluye la parada para subir al volcán, y una parada en aguas termales para dar un chapuzón. Está bien, pero el barco va a hasta arriba, y es un poco agobiante, sobre todo, por el calor y por Dani.

En la primera parada, se trata de hacer un recorrido entre distintos cráteres, subiendo la montaña. Blanca, Juan Luis, Dani y Puri se quedan en una sombra en un banco, mientras Juanlu y yo seguimos el recorrido.

  
A la hora prevista,volvemos al barco, y nos paran para que nos demos un remojo! yo no lo pienso mucho para no variar y me tiro. El resto son mas prudentes.
Completado el recorrido volvemos al puerto, donde cogemos el otro barquito que lleva al crucero. A las 18:00 h hay una reunión informativa sobre el desembarco, porque ya es la ultima noche. Entre tanto, el barco pone rumbo de vuelta a Atenas, y nosotros disfrutamos la ultima noche de viaje.















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