viernes, 24 de julio de 2026

Etapa II: Orlando y sus parques y Kennedy Space Center

Después de unos días intensos entre Miami, las Bahamas y el Kennedy Space Center, por fin llegaba el momento que los niños llevaban meses esperando... y, probablemente, nosotros también. Nos esperaban ocho días para descubrir Walt Disney World, Universal Orlando y algunos de los lugares más emblemáticos de la zona. Comenzaba la etapa más mágica del viaje.

En esta etapa del viaje…

🏨 Nos alojamos en Holiday Inn & Suites Across from Universal Orlando.

🎢 Visitamos Animal Kingdom, EPCOT, Magic Kingdom, Hollywood Studios y Universal Orlando.

🚀 También conocimos Kennedy Space Center.

📅 Duración: 8 días.

Día 7: Rumbo a Orlando

Después de unos días fantásticos de crucero, tocaba volver a madrugar. El desembarque comenzaba a las 7:30 (a esa hora había que dejar libre el camarote), aunque nuestra salida estaba prevista para las 8:45. Como suele ocurrir en estos casos, los horarios eran orientativos, así que aprovechamos para desayunar con tranquilidad antes de abandonar el barco.

No encontramos demasiada gente y el proceso fue bastante ágil. Recogimos el equipaje en la terminal y, cinco minutos después, ya estábamos en el garaje C, donde nos esperaba el coche de alquiler. El aparcamiento nos costó 66 € y resultó muy cómodo.

Con el coche ya cargado, pusimos rumbo a Orlando. Los niños se quedaron dormidos enseguida, así que aprovechamos para avanzar bastantes kilómetros del tirón. Cuando todavía quedaba aproximadamente una hora y media para llegar, hicimos varias paradas improvisadas hasta encontrar un restaurante mexicano de carretera que nos convenció para comer.

Fue todo un acierto: comimos los cuatro por unos 42 dólares, cerveza incluida, y la comida estaba realmente buena.


Por la tarde llegamos al hotel, el Quality Suites by the Lake, en Kissimmee. Después de instalarnos y descansar un rato, decidimos acercarnos a Disney para dejar resueltas las entradas del día siguiente.

Aunque no sabíamos si sería posible, nos permitieron aparcar sin coste adicional y entrar hasta la zona de Magic Kingdom utilizando el transporte interno de Disney. Aprovechamos para canjear nuestras tarjetas de acceso y dejarlo todo preparado para comenzar la aventura al día siguiente.



Ya de vuelta al hotel, compramos algo de comida para cenar tranquilamente en la habitación mientras revisábamos el plan para nuestro primer parque Disney.

Nuestra valoración del día

Era un día de transición, pero nos vino muy bien para descansar del crucero, organizarnos y empezar la visita a Disney sin prisas ni contratiempos desde primera hora de la mañana.

Consejos

  • Si puedes, deja las entradas de Disney preparadas el día anterior.
  • El trayecto desde el puerto hasta Orlando se hace bastante llevadero, especialmente si los niños aprovechan para dormir.
  • No tengas miedo de parar en restaurantes de carretera: nosotros encontramos un mexicano sencillo y muy recomendable a muy buen precio.


Día 8: Animal Kingdom, nuestro primer parque Disney

Después de dejar preparadas las entradas el día anterior, nos levantamos con muchas ganas de empezar nuestra aventura por los parques Disney. Habíamos visto que Magic Kingdom cerraba a las seis de la tarde, así que decidimos cambiar los planes y comenzar por Animal Kingdom, que además está a solo seis minutos del hotel.

Nada más llegar tuvimos el primer pequeño contratiempo del viaje: la entrada de Juanlu daba error y tuvimos que pasar por taquilla para solucionarlo. Por suerte fue un trámite rápido. Aprovecho para comentar que el control de mochilas en la entrada nos pareció bastante exhaustivo.

Como el cambio de parque había sido improvisado, entramos sin un itinerario muy definido. Nuestra primera parada fue It's Tough to Be a Bug!, un espectáculo en 4D ambientado en Bichos que sirve como una buena toma de contacto con el parque.


Después nos dirigimos hacia Dinoland U.S.A. para subir a DINOSAUR. Es una atracción bastante oscura y con algunos movimientos bruscos, pero nos gustó mucho a los cuatro, aunque Emma tuvo claro que una vez era suficiente.

Aprovechando que apenas había cola, repetimos dos veces TriceraTop Spin, una atracción mucho más tranquila para los niños.


Antes de abandonar esta zona nos encontramos con Vaiana (Moana) y no dejamos pasar la oportunidad de hacernos una foto con ella y pedirle un autógrafo.


Continuamos hacia Asia, dejando para otra ocasión Expedition Everest, y fuimos directamente a Kali River Rapids, donde por primera vez tuvimos que esperar una cola algo más larga. Mereció la pena, especialmente por el calor que hacía.

Terminamos de recorrer Asia paseando por el Maharajah Jungle Trek, un sendero muy agradable en el que pudimos observar tigres, murciélagos y otros animales en un entorno muy bien ambientado.



Nuestra siguiente parada fue África. Allí cogimos el tren hasta Rafiki's Planet Watch, una zona dedicada a la conservación animal donde los niños pudieron interactuar con algunos animales y aprender un poco más sobre el trabajo que realiza Disney.




De vuelta al parque principal llegó uno de los grandes momentos del día: Kilimanjaro Safaris. Nos dejó completamente fascinados. La ambientación es espectacular y la sensación de estar recorriendo una auténtica reserva africana hace que merezca muchísimo la pena.



Como ya empezábamos a estar bastante cansados, decidimos cambiar el plan inicial de comer en Pandora y nos quedamos en el mercado de África. Elegimos unos platos de arroz con pollo y gambas que, sin ser nada especial, nos sorprendieron para bien.

Después de comer asistimos al espectáculo Festival of the Lion King. Es, sin duda, uno de los mejores espectáculos de todo Walt Disney World y salimos encantados.

Con las pilas cargadas pusimos rumbo a Pandora – The World of Avatar, donde nos esperaban las dos colas más largas del día.

Primero subimos a Na'vi River Journey, un paseo tranquilo y muy bonito por el mundo de Avatar. Después llegó el turno de Avatar Flight of Passage, probablemente una de las mejores atracciones de todo Disney. La experiencia es impresionante, aunque para Emma resultó un poco intensa.


Antes de marcharnos todavía nos dio tiempo a recorrer el Discovery Island Trail, donde terminamos de ver algunos de los animales que nos faltaban.

Y cuando ya parecía que el día había terminado, llegamos a Kali River Rapids a las 17:58, apenas un par de minutos antes del cierre. Tuvimos la suerte de poder repetir la atracción prácticamente sin espera, un broche perfecto para despedirnos del parque.

Regresamos tranquilamente al hotel. Mientras los niños disfrutaban un rato de la piscina, nosotros aprovechamos para poner una lavadora, algo casi imprescindible después de varios días de viaje.

Para cenar fuimos al Juicy & Crab, muy cerca del hotel, y terminamos el día completamente agotados, pero felices tras nuestro primer contacto con los parques Disney.

 

Nuestra valoración 

Animal Kingdom fue el parque que más nos sorprendió. Llegábamos pensando que sería un parque "con animales" y acabó convirtiéndose en uno de nuestros favoritos de Walt Disney World. La combinación entre naturaleza, atracciones espectaculares y una ambientación increíble hace que sea un parque muy especial. Además, al no ser tan grande como otros, pudimos recorrerlo con bastante tranquilidad y disfrutar de cada zona.

Lo que más nos gustó

  • Kali River Rapids, por eso repetimos!!
  • Avatar Flight of Passage (simplemente espectacular).
  • Kilimanjaro Safaris, una experiencia única que parece un safari de verdad.
  • Festival of the Lion King, probablemente el mejor espectáculo que vimos en Disney.
  • La ambientación de Pandora y de todo el parque.

Lo que menos

  • Las colas en Pandora pueden hacerse bastante largas si no las planificas.
  • Nos quedamos con ganas de subir a Expedition Everest, que tendremos pendiente para la próxima visita.

Nuestro consejo

No dejes Animal Kingdom para medio día pensando que solo hay animales. Es un parque que merece dedicarle una jornada completa para disfrutar de sus senderos, espectáculos y atracciones sin prisas. Y, si puedes, intenta montar en Avatar Flight of Passage a primera hora o al final del día, porque suele concentrar las mayores esperas.


Día 9: Magic Kingdom

Este le he dejado para una entrada a parte.. al final se trata de Magic Kingdom, no? Lo puedes leer aquí:

Un día mágico en Magic Kingdom




Día 10: EPCOT, un viaje alrededor del mundo... y del espacio

Después de dos días muy intensos, hoy nos permitimos dormir un poco más. Llegamos a EPCOT alrededor de las diez de la mañana, aprovechando que es un parque con menos atracciones y donde el ritmo puede ser algo más relajado.


Nuestra primera parada fue Frozen Ever After, una de las atracciones más populares del parque. A continuación conocimos a Anna y Elsa en el pabellón de Noruega, una visita obligada para Emma.





Desde allí retrocedimos hasta México para subir a Gran Fiesta Tour Starring The Three Caballeros, un tranquilo paseo en barca protagonizado por Donald, José Carioca y Panchito.

Comenzamos entonces a recorrer los pabellones del World Showcase en sentido contrario a las agujas del reloj. Nuestra idea era montar en Test Track, pero seguía cerrado, así que cambiamos de planes y nos dirigimos hacia la zona de Moana.

Justo cuando íbamos a entrar en Journey of Water, Inspired by Moana, anunciaron un cierre temporal por amenaza de tormenta. Aprovechamos para refugiarnos en The Seas with Nemo & Friends, una atracción tranquila que termina en un enorme acuario donde pasamos un buen rato observando peces, rayas y tortugas.



Cuando salimos, la zona de Moana ya había reabierto. Journey of Water nos sorprendió mucho más de lo esperado. Es un recorrido interactivo en el que el agua va reaccionando a medida que avanzas y resulta muy entretenido tanto para niños como para adultos.


A la una de la tarde llegó uno de los momentos que más expectación nos generaba. Se abría la cola virtual de Guardians of the Galaxy: Cosmic Rewind, así que entré rápidamente desde la aplicación de Disney... y el resultado fue desalentador: ¡unos 350 minutos de espera estimada!

Con ese asunto ya resuelto, seguimos disfrutando del parque y nos acercamos a conocer a Mickey, Minnie y Goofy, siempre un buen momento para llevarse unas fotos de recuerdo.



Antes de comer descubrimos una de las grandes sorpresas del parque: Soarin' Around the World.

No esperábamos demasiado de esta atracción y terminó convirtiéndose en una de nuestras favoritas. La sensación de sobrevolar algunos de los lugares más espectaculares del planeta está conseguida de una forma increíble.

Para comer cruzamos hasta el pabellón del Reino Unido, donde nos tomamos unos fish & chips bastante buenos. Café en mano continuamos hacia el teatro al aire libre para ver el espectáculo de La Bella y la Bestia, una pausa perfecta antes de seguir caminando. Además, nos encontramos con Alicia, buscando al conejo, un poco despistada y muy loca y nos reímos un poco gracias a ella. Confiamos en que encontrará al conejo por fin.


Con casi todas las atracciones importantes vistas, llegó el turno de Ratatouille. La cola rondaba la hora, pero la espera mereció completamente la pena. La atracción está muy bien conseguida y consigue que realmente te sientas del tamaño de Remy recorriendo las cocinas de París.

Como recuerdo, no pudimos resistirnos a llevarnos un pequeño Ratatouille al hombro de Dani.

Seguimos después hacia Mission: SPACE. Elegimos la misión verde, mucho más suave que la naranja. Aun así, a mí me mareó un poco. Dani, en cambio, salió convencido de que la próxima vez quería probar la versión más intensa.


A la salida descubrimos una zona de juegos y simuladores espaciales donde los niños se entretuvieron un buen rato mientras nosotros descansábamos un poco.

Como todavía quedaba tiempo para que nos llamaran desde la cola virtual, aprovechamos para repetir Soarin', que nos había encantado.

Sin embargo, cuando por fin llegó nuestro turno para Guardians of the Galaxy, todavía quedaban unos 45 minutos de espera física y ya íbamos muy justos para nuestro siguiente plan del día. Después de pensarlo un momento, decidimos renunciar a la atracción y poner rumbo a Disney Springs, donde queríamos ver el espectáculo nocturno de drones.

Fue una decisión difícil, pero preferimos no correr y disfrutar del resto de la tarde.

Llegamos a Disney Springs con tiempo suficiente para coger un buen sitio. Como no habíamos cenado, de camino al hotel paramos en un Walmart para hacer compra y llevarnos provisiones para algunas cenas y desayunos de los días siguientes.

Terminamos el día regresando bastante tarde al hotel, completamente cansados, pero muy satisfechos con todo lo que habíamos visto.




Nuestra valoración 

EPCOT nos pareció un parque muy diferente al resto de Disney. Tiene menos atracciones, pero ofrece una mezcla muy original entre tecnología, naturaleza y la posibilidad de recorrer distintos países en un solo día. Quizá no sea el parque favorito de los niños, pero sí uno de los que más disfrutamos en familia.

Lo que más nos gustó

  • Soarin' Around the World.
  • Ratatouille.
  • Journey of Water.

Lo que menos

  • Nos quedamos sin montar en Guardians of the Galaxy: Cosmic Rewind.
  • Test Track seguía cerrado durante nuestra visita.

Nuestro consejo

Si visitas EPCOT, no subestimes Soarin'. Llegamos pensando que sería una atracción más y acabó siendo una de las grandes sorpresas del viaje. Y si quieres montar en Guardians of the Galaxy, intenta conseguir un buen grupo en la cola virtual o valora comprar el acceso rápido si es una de tus prioridades.


Día 11: Hollywood Studios, un viaje al cine... y a una galaxia muy, muy lejana

Hoy tocaba el último de los cuatro parques Disney: Hollywood Studios.

La verdad es que empezamos algo más tarde de lo que nos habría gustado. Llevábamos ya tres días seguidos de parques y la paliza empezaba a notarse. Aun así, creo que elegimos un buen día para venir porque, aunque hubo colas, en general no fueron tan horribles como habíamos leído antes del viaje.

Nada más entrar nos dirigimos a la zona de Star Wars, aunque justo antes nos encontramos Star Tours prácticamente sin cola y no pudimos resistirnos a empezar por allí.


Cuando salimos vimos que estaba a punto de comenzar el espectáculo de Indiana Jones, así que cambiamos de planes sobre la marcha. Nos gustó mucho porque enseñan cómo ruedan muchas de las escenas de acción y los efectos especiales de las películas.

Y ahora sí... llegaba uno de los momentos que más esperábamos del viaje: Star Wars: Rise of the Resistance.

Habíamos leído mucho sobre esta atracción, pero aun así consiguió sorprendernos. Lo mejor es que la experiencia empieza mucho antes de subir. Mientras avanzas por la cola ya formas parte de la historia, vas pasando por distintos escenarios, te captura el Imperio y, cuando quieres darte cuenta, estás completamente metido en la película.

Para nosotros fue una de las mejores atracciones de todo Disney.








La siguiente misión era pilotar el Halcón Milenario.

No todos los días puede uno decir eso.


Después de unas cuantas fotos y vídeos por toda la zona de Star Wars, donde está todo increíblemente ambientado, cambiamos completamente de escenario y pasamos al mundo de Toy Story.

Aquí parece que eres tú el juguete.

Empezamos por Alien Swirling Saucers, una atracción sencilla pero muy divertida.

Después tocaba una de las atracciones estrella del parque: Slinky Dog Dash.

La espera anunciada rondaba los cincuenta minutos, pero la mala suerte quiso aparecer justo aquí. La atracción se paró por una tormenta y esos cincuenta minutos acabaron convirtiéndose en casi hora y media.

Hasta ahora habíamos tenido bastante suerte con las colas, así que era cuestión de tiempo que nos tocara una de estas.

Nos planteamos marcharnos, pero al final decidimos esperar y, aunque se hizo largo, mereció la pena.

Con el hambre ya apretando nos fuimos a comer al Backlot Express. Mientras hacíamos la cola estuvimos mirando las distintas opciones del parque y al final acertamos. Nos vino muy bien sentarnos un rato antes de seguir.

Con las pilas cargadas nos fuimos hacia Sunset Boulevard.

Café en mano, Dani, Emma y yo nos animamos con The Twilight Zone Tower of Terror.

Es bastante cañera, una especie de lanzadera con temática de terror, pero lo más curioso fue darnos cuenta de que los niños cada vez disfrutan más este tipo de atracciones. Hace unos años habría sido impensable.

Después bajamos un poco las revoluciones con Lightning McQueen's Racing Academy, donde conocimos al mismísimo Rayo McQueen y a sus amigos.



Descartada Rock 'n' Roller Coaster, volvimos a Toy Story Land para rematar lo que nos quedaba.

Subimos a Toy Story Mania!, que volvió a sorprendernos por lo divertida que es. No deja de ser un juego de puntería, pero acabas picándote para intentar sacar más puntos que el resto.

Nos quedaba pendiente Mickey & Minnie's Runaway Railway, pero cuando llegamos estaba cerrada temporalmente.

Ya que estábamos por allí, aprovechamos para comprar un pequeño Grogu para Emma, que fue uno de los recuerdos que más ilusión le hizo del viaje.

Antes del espectáculo de la noche decidimos repetir Rise of the Resistance.

Nos daba un poco de pereza volver a hacer 45 minutos de cola, pero sabíamos que merecía la pena.

Al final la atracción nos llevó más tiempo del que esperábamos y ya llegábamos muy justos para Fantasmic!.

En vez de ir corriendo y llegar agobiados, decidimos quedarnos en el otro espectáculo que ofrece Hollywood Studios por la noche, una proyección sobre la fachada del Teatro Chino con escenas de distintas películas Disney.

Es bastante más corto, pero también nos gustó mucho.

Cuando llegamos al hotel parecía que los niños ya no tenían batería.

Pero fue abrir la puerta de la habitación... y volver a activarse.

Nos costó un buen rato convencerlos de que el día había terminado.


Al terminar el día...

Si tuviéramos que quedarnos con tres momentos serían:

Rise of the Resistance. Sencillamente espectacular.

⭐ Pasear por Galaxy's Edge sintiéndonos dentro del universo Star Wars.

⭐ Toy Story Mania!, que fue mucho más divertida de lo que imaginábamos.

Si volviéramos, intentaríamos llegar un poco antes para tener más margen por si alguna atracción se para por tormenta y, sobre todo, no perdernos Fantasmic!, que nos quedó pendiente.


Día 12: Un viaje al espacio en el Kennedy Space Center

Después de cuatro días seguidos de parques Disney, tocaba cambiar completamente de escenario. Hoy poníamos rumbo al Kennedy Space Center, una visita que teníamos muchas ganas de hacer y que además nos venía perfecta para descansar un poco del ritmo de los parques... o al menos eso pensábamos.

Conducimos hasta Cabo Cañaveral y, entre unas cosas y otras, llegamos casi a las once de la mañana. La entrada no es precisamente barata, pero incluye prácticamente todo lo que merece la pena ver en un día, especialmente viajando con niños y teniendo en cuenta que el parque cierra a las cinco de la tarde.



Nada más entrar fuimos directos a coger el Bus Tour, imprescindible para entender cómo funciona el complejo espacial. El recorrido te lleva por zonas que siguen estando en uso y permite ver, entre otras cosas, el impresionante Vehicle Assembly Building, el enorme edificio donde ensamblan los cohetes antes de trasladarlos a la plataforma de lanzamiento.

Nos contaron que es uno de los edificios más grandes del mundo por volumen y, viéndolo en persona, resulta fácil creerlo.


La primera parada del autobús fue el Apollo/Saturn V Center.

Solo por esta visita ya merece la pena acercarse hasta aquí.

Nada más entrar se revive la cuenta atrás del lanzamiento del Apolo y, después, aparece ante ti un auténtico Saturno V a tamaño real. Es difícil hacerse una idea de sus dimensiones hasta que lo tienes delante. Impresiona muchísimo.

Recorrimos con calma toda la exposición, donde se explica la carrera espacial y el programa Apolo a través de trajes espaciales, vehículos lunares, piezas originales y muchísimos objetos relacionados con la llegada del hombre a la Luna.

Es una visita muy completa y sorprendentemente entretenida incluso para los niños.


De vuelta a la zona principal del parque nos dirigimos al pabellón dedicado al Atlantis.

La exposición está muy bien planteada y consigue mantener el interés tanto de adultos como de niños. La gran protagonista es la lanzadera espacial Atlantis, expuesta también a tamaño real y suspendida de una forma espectacular.



Como colofón, terminamos subiéndonos al simulador que recrea el lanzamiento de un transbordador espacial.

La sensación está muy conseguida y hace que te hagas una idea de lo que debían sentir los astronautas en el momento del despegue.

Tras el simulador llegó la hora de comer.

Mientras Juanlu aprovechó para seguir recorriendo otras zonas del complejo que sabía que con los niños no nos iba a dar tiempo a ver, Dani, Emma y yo nos quedamos jugando un buen rato en el parque infantil que hay junto a la zona de restauración.

La verdad es que fue una buena decisión. Los niños disfrutaron muchísimo y nosotros aprovechamos para descansar un poco después de tantos días caminando.

Poco antes del cierre hicimos un último recorrido rápido por algunas de las zonas que todavía nos faltaban.

Nos acercamos a la exposición dedicada a las futuras misiones a Marte y terminamos paseando entre el Rocket Garden, donde se pueden ver distintos cohetes históricos al aire libre.

           

Con pena abandonamos el parque, pero el día todavía no había terminado.

De camino hacia el hotel decidimos hacer una parada en un outlet para no conducir las dos horas del tirón. Elegimos el Orlando International Premium Outlets y, aunque ya era bastante tarde y no nos dio tiempo a recorrerlo con calma, encontramos alguna ganga en Nike y Adidas.

Para terminar el día cenamos en un Wendy's antes de regresar al hotel.

No fue la cena más memorable del viaje, pero después de todo el día fuera solo nos apetecía algo rápido y meternos en la cama.


Nuestra valoración 

No hace falta ser un apasionado del espacio para disfrutar la visita. Todo está muy bien explicado, las exposiciones son muy visuales y consigue transmitir perfectamente la magnitud de la aventura espacial.

Además, después de varios días de parques Disney, fue un cambio de ritmo que agradecimos muchísimo.

Lo que más nos gustó

  • El Saturno V a tamaño real.
  • La exposición del Atlantis.
  • El simulador del lanzamiento.
  • El Bus Tour.

Lo que menos

  • El tiempo pasó volando. Con un día completo se ve prácticamente todo lo importante, pero siempre te queda la sensación de que podrías haberte detenido más en algunas exposiciones.

Nuestro consejo

Empieza la visita por el Bus Tour nada más llegar, igual que hicimos nosotros. Es la mejor forma de organizar el recorrido y evitar que luego se eche el tiempo encima.

 

Día 13: Universal... y la lluvia quiso ser protagonista

Hoy tocaba conocer Universal Orlando.

A diferencia de Disney, las entradas no las habíamos comprado con antelación porque no teníamos claro qué día nos iba a encajar mejor venir.

Cuando llegamos y vimos la cola que había para comprarlas en taquilla, decidimos hacerlo directamente desde la aplicación. Parecía una buena idea... hasta que empezaron los problemas.

El cargo apareció enseguida en el banco, pero las entradas no llegaban. Después de esperar un buen rato decidimos ponernos en la cola de Guest Services para preguntar qué estaba pasando y, cuando ya llevábamos casi una hora esperando, por fin recibimos las entradas en el móvil.

¡Menos mal!

No empezábamos el día con muy buen pie.


Entre unas cosas y otras habíamos perdido la ventaja de llegar pronto. Además, era domingo y festivo en Estados Unidos, algo que notamos desde el primer momento porque el parque estaba bastante más lleno de lo que esperábamos.

Nuestra primera parada fue la zona de Minions.

La atracción principal tenía muchísima cola, así que optamos por entrar en Villain-Con Minion Blast, donde vas disparando a distintos objetivos durante todo el recorrido. Una forma divertida de empezar el día.



Seguimos caminando hacia Harry Potter, pero por el camino nos encontramos Transformers y, como la espera era razonable, decidimos entrar.

En realidad muchas de las atracciones de Universal comparten el mismo concepto de simulador en 3D, pero todas consiguen sorprender de una forma diferente.



La siguiente parada fue Los Simpson.

Otra vez un simulador, esta vez completamente loco y divertidísimo, con el actor secundario Bob intentando atrapar a Homer... y de paso también a nosotros. Al final nos salvó una Maggie gigante y radiactiva.



Llegó entonces uno de los momentos que más esperábamos del viaje: entrar en el Callejón Diagon.

Aunque no seas un fan absoluto de Harry Potter, impresiona muchísimo. Pasear entre las tiendas, ver el escaparate de los Weasley, entrar en Ollivanders... todo está cuidado hasta el último detalle.




Nuestra siguiente misión era entrar y poder escapar de Gringotts.

Antes de entrar hay que dejar absolutamente todo en unas taquillas, incluso la mochila, algo que nos resultó un poco incómodo, sobre todo porque ni siquiera puedes llevar una botella de agua contigo.

La atracción, sin embargo, compensa de sobra la espera.

De todas las que pudimos probar en Universal, fue la que más nos gustó.




Cuando salimos ya era bastante tarde y aprovechamos para comer unos perritos calientes.

Y justo entonces... empezó a llover.

Pero no cuatro gotas.

Empezó a caer una buena.

Tan buena que cerraron medio parque y toda la gente empezó a concentrarse en la otra mitad, así que las colas crecieron todavía más.

Mientras esperábamos a que mejorara un poco el tiempo aprovechamos para montar en Men in Black.

Nuestro siguiente objetivo era coger el Hogwarts Express para pasar al otro parque.

Cuando vimos que marcaba 150 minutos de espera casi nos echamos a reír.

Y eso sin contar que Universal cerraba ese día a las cinco de la tarde, así que directamente dejaron de admitir más gente en la cola.

Con ese panorama decidimos cambiar completamente de planes y caminar hasta Islands of Adventure.

Eso sí... bajo la lluvia.

Nada más llegar fuimos otra vez hacia la zona de Harry Potter con la esperanza de coger el tren desde el otro lado.

Pero tampoco hubo suerte.

Ya no funcionaba en ese sentido y, además, varias de las atracciones importantes seguían cerradas por el mal tiempo.

Aun así, pasear por Hogsmeade y encontrarte de frente con el castillo de Hogwarts fue uno de esos momentos que justifican por sí solos la visita.





Como muchas atracciones seguían cerradas, dedicamos el resto de la tarde a recorrer el parque.

Pasamos por Jurassic Park, Marvel y la zona de King Kong.

Los niños aprovecharon para jugar un buen rato en el parque infantil de Jurassic Park mientras nosotros descansábamos un poco.


Después hicimos la cola de Spider-Man, otro simulador muy bien conseguido.

El único problema era que seguíamos completamente empapados y allí dentro hacía muchísimo frío.

Después de casi una hora esperando empezamos a pensar que íbamos a acabar los cuatro constipados.

Con algunas atracciones todavía cerradas por la lluvia y otras demasiado fuertes para los niños, decidimos terminar el día en la zona infantil.

Allí Dani y Emma pudieron montar en un tiovivo y en una atracción de peces voladores antes de despedirnos de Universal.

La verdad es que sentimos que habíamos hecho todo lo posible para aprovechar el día.

La lluvia nos obligó a cambiar muchos planes, pero aun así conseguimos disfrutar bastante.

Ya de vuelta, pasamos por el hotel para cambiarnos de ropa seca y nos fuimos a cenar a un restaurante muy agradable que encontramos cerca.

Y, como era de esperar después del día que llevábamos...

Según llegamos al hotel, caímos todos rendidos.


Al terminar el día...

Si tuviéramos que quedarnos con tres momentos serían:

⭐ Pasear por el Callejón Diagon.

⭐ Escape from Gringotts.

⭐ Ver por fin el castillo de Hogwarts.

¿Cambiaríamos algo?

Solo una cosa: elegiríamos un día entre semana para evitar tanta gente... aunque con la lluvia nunca se sabe.

Nuestro consejo

Si vais a visitar los dos parques de Universal en el mismo día, intentad comprar las entradas con antelación. Nosotros perdimos casi una hora nada más llegar por un problema con la aplicación y eso hizo que empezáramos el día con bastante retraso. Y, si viajáis en verano, llevad un chubasquero en la mochila. Las tormentas son mucho más habituales de lo que imaginábamos y pueden cambiar completamente los planes.


Día 14: Un día de relax en Typhoon Lagoon... o casi

Después de cuatro días de parques Disney y uno en Universal, tocaba decidir cómo aprovechar nuestro último día en Orlando.

Hicimos una votación familiar y ganó pasar el día en un parque acuático en lugar de repetir alguno de los parques temáticos. La verdad es que nos costó decidir, pero en general nos fuimos con la sensación de haber disfrutado de todos ellos y de no habernos dejado nada imprescindible. Quizá solo nos quedó pendiente el desfile de Magic Kingdom, que cancelaron por la tormenta, y alguna atracción que encontramos cerrada.

Así que pusimos rumbo a Typhoon Lagoon, el parque acuático de Disney que estaba abierto durante nuestra visita. Disney tiene dos parques acuáticos y los va alternando para poder realizar tareas de mantenimiento en el que permanece cerrado.



Nada más llegar alquilamos un locker, donde dejamos prácticamente todo, incluidas las zapatillas. La verdad es que es muy cómodo porque dentro del parque apenas necesitas llevar nada encima. Yo solo llevaba el móvil en una riñonera acuática,.

Todo el parque está ambientado en una isla arrasada por un tifón y, nada más entrar, llama la atención el enorme barco que ha quedado encaramado en lo alto de un volcán después de la tormenta. Es una de esas imágenes que recuerdas aunque hayan pasado los años.

En el centro del parque está la gran piscina de olas, probablemente la zona más conocida de Typhoon Lagoon. No tiene oleaje continuo, sino que cada cierto tiempo lanzan una gran ola que hace las delicias de todo el mundo. Entre una y otra hay olas más pequeñas, así que es una piscina apta para todos. Si vais con niños pequeños o no les hace mucha gracia la ola grande, basta con quedarse más cerca de la orilla para disfrutar igualmente.

Junto a la piscina, tuvimos la suerte de encontrar a Stich! que es bastante menos tímido que nuestros hijos y rápidamente rompió el hielo con ellos con un fuerte abrazo, regalándonos una de las mejores fotos del viaje.


También recorrimos varias veces el río que rodea todo el parque, dejándonos llevar tranquilamente en los flotadores. Además de ser una de las atracciones más relajantes, resulta muy práctico porque tiene distintas paradas que permiten moverse de una zona a otra sin necesidad de caminar.


Habíamos cogido ya nuestro donut para estrenarnos en el primer tobogán cuando, de repente, anunciaron el cierre de todas las piscinas y atracciones por tormenta eléctrica.


¡Qué mala suerte!

Calculamos que el parque permaneció cerrado algo más de una hora. Aprovechamos ese tiempo para comer y, la verdad, acertamos con la elección. Mientras tanto observábamos cómo bastante gente decidía marcharse pensando que la tormenta iba para largo.

Y ahí creo que nosotros acertamos quedándonos.



Cuando por fin reabrieron el parque, muchas personas ya se habían ido y las colas habían desaparecido casi por completo. Fue el momento perfecto para ir probando todos los toboganes: con donut, sin donut, individuales, en pareja, en familia... Aprovechamos muchísimo más el parque durante esa segunda parte del día.

Ya casi al final nos encontramos con la única pequeña decepción.

En uno de los toboganes no dejaron subir a Emma. Siempre está muy justa con el límite de altura de las 48 pulgadas y hasta ese momento nunca le habían puesto problemas, pero en esta atracción el control era bastante estricto y le faltaba aproximadamente un centímetro.

Así que Dani y Juanlu se tiraron mientras Emma y yo esperamos tranquilamente en la piscina.



Como ya habíamos probado prácticamente todas las atracciones, dejamos que cada uno eligiera cómo quería terminar el día.

Dani prefirió volver a la piscina de olas y Emma quiso dar un último paseo por el río. Así que Emma y yo nos fuimos con los flotadores mientras ellos disfrutaban una vez más de las olas.

Después nos reunimos todos otra vez en la piscina principal, donde todavía nos dio tiempo a jugar un buen rato antes de que el parque cerrara definitivamente a las cinco de la tarde.

Creo que fue la mejor forma posible de despedirnos de Orlando.

Nos cambiamos en los vestuarios —muy amplios y cómodos— y pusimos rumbo a St. Petersburg, donde pasaríamos las dos últimas noches del viaje.

Por delante nos esperaban unas dos horas de carretera que hicimos del tirón.

Cuando llegamos al hotel ya era bastante tarde, así que decidimos hacer una compra rápida para cenar allí mismo.

Y, como suele pasar cuando entras en un Walmart "solo a comprar algo para cenar", acabamos saliendo también con unas camisetas muy chulas que terminaron convirtiéndose en otro recuerdo del viaje.



Al terminar el día...

Si tuviéramos que quedarnos con tres momentos serían:

⭐ La piscina de olas.

⭐ Poder disfrutar de casi todos los toboganes sin colas después de la tormenta.

⭐ Terminar el día rumbo a la costa del Golfo sabiendo que empezábamos una nueva parte del viaje.

Si volviéramos, repetiríamos sin duda. Después de tantos días caminando por los parques, dedicar una jornada a relajarse, jugar y no mirar el reloj fue todo un acierto.

Nuestro consejo

Si durante vuestra visita anuncian tormenta y cierran temporalmente el parque, no os vayáis corriendo. Nosotros estuvimos a punto de hacerlo, pero esperar mereció muchísimo la pena. Cuando reabrieron había muchísima menos gente y pudimos disfrutar de casi todas las atracciones sin apenas esperas.


Si quieres leer más sobre nuestro viaje:



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