Japón Etapa V: Nikko y Tokyo

Día 1: Nikko y llegada a Tokyo

Muy a nuestro pesar nos espera un nuevo madrugón para poder aprovechar al máximo el día, y nos toca despedirnos de Hakone. Pero antes desayunamos en el hotel la comida que nos prepara el propio Mac, y disfrutamos de las vistas del Monte Fuji, que hoy se ven perfectamente desde el hotel e, incluso, desde dos de las habitaciones.


Con penita nos despedimos de Mac y de su pequeño hotel y nos ponemos rumbo a Nikko. Para ello, haciendo uso del Hakone Pass, hay que deshacer el camino del día anterior, cogiendo un bus justo enfrente del hotel, para llegar al tren que nos lleva a Hakone. Como siempre hacemos uso de nuestra aplicación de cabecera para la planificación de los trayectos, Hyperdia, porque no falla uno, y nos dice cual es el camino más rápido.



La vista del Fuji nos va acompañando nuestro camino en bus hasta Odawara, y después también en el tren rumbo a Tokyo, donde dejamos las maletas para recogerlas por la noche y no cargar todo el día, y hacemos trasbordo al tren rumbo Utsonomiya, donde tomamos el tren local a Nikko. Nos lleva unas dos horas  el trayecto desde Tokyo, unido a la casi hora y media (más dejar las maletas en consigna) desde Hakone. 


Una vez en Nikko hay que andar como unos diez-quince minutos desde el tren hasta el acceso a la zona de templos, así que optamos por comer primero en la zona de la estación que tiene varios sitios, y de paso tomarnos un heladito de te verde.


Ya con las baterías cargadas, nos dirigimos a cumplir con nuestros deberes turísticos, empezando por el Toshoga Temple, cuya entrada cuesta 1.200 yenes. El acceso a esta zona de templos se hace por un puente muy bonito, que se puede visitar pagando, aunque la foto desde en frente nos parece suficiente.


Nos lleva aproximadamente dos horas verlo tranquilamente. Este templo es famoso por su representación de los tres monos que "no ven, no oyen, no hablan". Aunque a ninguno nos suena esa representación de los monos de antes.
















Después paseamos por el resto del recinto que es muy agradable, pero sin entrar en otros templos. Toda la zona está cuidada, decorada con farolillos y con mucho arbolito, y aprovechamos para merendarnos un pececillo típico, que nos hacen en estas planchas tan curiosas.





Sabíamos que no teníamos muchísimo tiempo para Nikko pero nos vamos razonablemente contentos, al tren de vuelta a Tokyo, de nuevo dos horas de trayecto.

Una vez en Tokyo, tomamos otro tren hasta la parada más próxima a nuestro hotel, donde descargamos las cosas, y decidimos ir hacia la zona de Shinjuku, para ver el ambiente, y subir a los miradores del edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, con vistas de 360º, que cierra tarde. Pero paramos a cenar, y al final se nos hace tarde, y llegamos cuando la torre acaba de cerrar. 





Optamos por volver al hotel y descansar. El hotel nos gusta bastante y la ubicación entre varias lineas de metro y tren nos resulta muy cómoda para movernos. Es el Hotel Villa Fontaine Tokyo-Kundanshita (que nos sale por unos 600 euros, los 6, por una estancia de 3 días).

Día 2: Tokyo: Ginza, Odaiba y Tokyo Skytree.

Comenzamos el día, después de desayunar en el propio hotel, poniendo rumbo al Palacio Imperial, muy próximo al hotel, donde aún reside la familia imperial, pero resulta que no abre ni los lunes ni los viernes, así que lo dejamos para volver al día siguiente.



Decidimos sobre la marcha ir entonces hacía la Torre de Tokyo, aunque optamos por no subir. Vemos el templo de Zojoji, y tambien visitamos, por 300 yenes, los jardines de Hamarikiu, que son muy tranquilos y agradables.






Después ponemos al barrio de Ginza para dar un paseo por sus calles, y ver los principales atractivos de la zona, como la fachada del rehabilitado teatro Kabuki-za.



Echamos así la mañana hasta la hora de comer que nos dirigimos al mercado de pescado Tsukiji, a tomar una buena ración de sushi como mandan las recomendaciones. Optamos todos por un variado de sushi muy completo, que a la mayoría nos encanta, aunque para otros se hace demasiado pescado crudo junto. El plato nos sale por 2000 yenes en un restaurante cerrado. Seguro que en los puestos hubiéramos comido mejor, pero somos 6 y encontrar sitio es difícil, unido a que la previsión del tiempo calcula una buena tormenta para la hora de la comida y no falla, cae un buen chaparrón mientras comemos.





Tras comer, nos dirigimos a la zona de O Daiba, cogiendo la línea U de metro (yurikamone), no incluido en nuestro ticket diario. Merece la pena acercarse a la cabecera del tren, y ver que es un tren sin conductor de lo más curioso.

El camino en el metro mola mucho. Va por unos puentes por encima de la bahía (Rainbow Bridge), y las vistas son muy bonitas.



Una vez allí, lo primero que visitamos es la famosa replica de la Estatua de la Libertad, que preside la bahía, y desde allí, de nuevo las vistas de la bahía y el puente Rainbow Bridge.




Damos un paseo por el Barrio, y sus principales atractivos turísticos, como la sede de la cadena de televisión Fuji TV, pero decidimos no entrar a visitarlo. Nos quedamos echando un vistacillo a las tiendas frikis de la zona.









Para irnos de Odaiba valoramos la opción del barquito a Asakusa pero no nos cuadra mucho por horarios y optamos por volver nuevamente en metro, y dirigirnos a la Tokyo Skytree, en el barrio de Sumida, al noreste de la ciudad. Las vistas desde la Torre son espectaculares, aunque llegamos de noche y nos perdemos el atardecer en la ciudad.






Para cenar y dadas las horas optamos por acércarnos al hotel y comer en los alrededores.


Día 3: Tokyo: Palacio Imperial, Shibuya y Akihabara.

Tras desayunar hacemos un nuevo intento con el Palacio Imperial, que hoy ya está abierto. Su visita es gratuita, aunque no visitas el Palacio en sí, sino los jardines que lo rodean.













A continuación, probamos con otro de nuestros pendientes: las Torres del Ayuntamiento que estaban cerradas el domingo cuando llegamos. El primer martes de cada mes la torre sur está cerrada, así que la que podemos visitar es la norte, después de esperar algo de cola para subir. Es lo que tienen las cosas gratis, pero las vistas merecen la pena. Se puede ver incluso el Fuji en días claros como este, aunque las fotos no hagan justicia.








 Después de visitar la Torre, nos vamos al barrio de Shibuya, a cruzar su famoso paso de peatones, que no es nada espectacular, pero resulta curioso.


 

Allí nos cruzamos con unos Frikis con mayúsculas disfrazados de Mario Bros & Company, montando los famosos cars del videojuego, y recorriendo de un lado a otro el barrio de Shibuya.


Despues de esta visita obligada, cogemos algo de comer para llevar y nos dirigimos al parque Yoyogi Koen a tomarlo.


Ya por la tarde no nos queda más remedio que dedicarnos a las compras, así que vamos al barrio de Akihabara, donde nos separamos para las compras, y nos damos dos horitas para cumplir con ellas.

Casi todas las tiendas que encontramos son del mismo tipo, con las mismas cosas y a los mismos precios, y no encontramos las famosas tiendas de todo a 100 yenes. En general no nos parece especialmente barato, pero es inevitable que caigan unas cuantas cosas frikis para la maleta.











Con las compras hechas, nos marchamos al hotel para darnos una ducha y salir a cenar y a darlo todo en un karaoke para despedirnos de nuestro viaje.



Optamos por un karaoke de la marca Echo y cogemos una hora con bebida por 2.300 yenes por persona. No es barato pero es un básico.



Empezamos tímidos pero nos soltamos rápido y se nos pasa volando la horita, pero nos vamos con resignación.

Ya en la calle nos topamos con otro karaoke y nos decidimos por coger otra horita que la primera nos ha sabido a poco, y además, nos sale mas baratita que en el otro sitio mas famoso.


Yo no soy muy de karaoke, pero las salas son para tu grupo, no te mezclan con otros, así que es muy dinámico y en nuestro caso nos ahorró escuchar  a los japos con sus canciones desconocidas para nosotros.

Día 4: vuelta

A las 11.20 sale nuestro vuelo directo a España, así que nos levantamos y tomamos el tren al aeropuerto.

Nos ha quedado mucho por ver, tanto en Tokyo, donde dos días dan para poco, como en todo Japón, pero desde luego lo hemos dado todo y aprovechado al máximo. Volveremos.







Japón: de Kioto a Tokio

Japón era uno de esos destinos que teníamos muchísimas ganas de conocer. Un país de contrastes, donde los templos tradicionales conviven con ciudades enormes, trenes de alta velocidad y costumbres que nos sorprendieron a cada paso.

Nuestro recorrido comenzó en Kioto, con excursiones a Nara y Fushimi Inari, y continuó por Arashiyama, Osaka, Miyajima e Hiroshima. Después descubrimos Hakone, con el monte Fuji como protagonista, antes de terminar en Nikko y Tokio.

Aquí reunimos la planificación y las cinco etapas de nuestro viaje, con nuestras experiencias, consejos y anécdotas.

✈️ Organizando nuestro viaje a Japón Cómo preparamos el itinerario, los transportes y los alojamientos para recorrer Japón por nuestra cuenta.

Ver la planificación completa →

🌸 Nuestro recorrido por Japón

Cinco etapas entre templos, ciudades, naturaleza y experiencias inolvidables.
¡Así fue nuestra aventura japonesa!

Japón Etapa IV: Hakone

Un día mas nos levantamos temprano para aprovechar el día y llegar temprano a nuestro siguiente objetivo. Además hoy no sabemos que puede pasar porque empieza la famosa Golden Week que moviliza a medio Japón que aprovechan su semana de vacaciones para desconectar unos días.

Por ese motivo no pudimos dejar reservado nuestros asientos en los trenes del día de hoy en nuestra ruta óptima hacia Hakone, y nos hace empezar el día con incertidumbre, teniendo que llegar pronto al primer tren, para curarnos en salud y no quedarnos sin sitio en los vagones que van sin reserva, y hacer una ruta mas larga y con mas trasbordos que la que teníamos mirada desde España.

No sabemos cómo funcionan este tipo de vagones, y si se llenan de gente poco previsora (lo que nos parece normal en nuestra mentalidad española). Pero estamos en Japón, y cuando conseguimos localizar la vía de la que va a salir (que no está ni puesta de lo pronto que llegamos), nos damos cuenta de que somos con diferencia prácticamente los únicos allí y que no va a haber ningún problema con los sitios.

Tanto es así, que en la espera vemos que llega otro tren como el mismo destino que el que pretendemos coger nosotros, pero un poco más temprano, y que se corresponde con el que deberíamos coger de acuerdo con la ruta que teníamos mirada desde España, así que tras comentarlo con el grupo decidimos pasar de los asientos reservados que tenemos en los otros dos trenes y jugárnosla con esta ruta que es mas de una hora más rápida.

Y sin ningún problema para coger asientos en ninguno de los trenes, pese a no haber podido reservar asiento, y pese a tratarse del sábado que da comienzo a la Golden Week. Conclusión: no os preocupéis por andar reservando, no vais a tener problema en coger el tren que mejor os convenga.

Así, llegamos con este primer tren a Osaka y cambiamos para coger el tren a Odawara, siguiendo las indicaciones que el Mac, el del hotel de Hakone, me dió por email para llegar hasta allí de la mejor forma. Al llegar a Odawara, y nuevamente con las indicaciones de Mac, compramos el Hakone Pass que incluye todos los medios de transporte de la zona, para 2 días, y cogemos el primer bus, a Hakone Machi donde está el hotel. El hakone pass nos cuesta 4.000 yenes por cabeza.


Llegamos con el tiempo justo, a las 14.30, para dejar las maletas en la casita de Mac (es pequeñito y casi no se puede considerar hotel aunque a nosotros nos encantó). En verdad una parte del grupo se acerca a dejar las maletas a las 15 que llega Mac mientras el resto terminamos de comer rápidamente antes de coger el barco que cruza el Lago Ashi a las 15.30.





El día está despejado, pero la suerte no nos acompaña del todo, con una única nube tapando el Monte Fuji en todo el recorrido que hacemos desde el hotel por el lago en barco, y después con el teleférico (rope way) y el cable car. El recorrido está muy bien montado para poder ver, con suerte, el Fuji desde todas las perspectivas, pero con otros atractivos como un cráter con fumaloras, etc. Nosotros no vamos muy sobrados de tiempo así que básicamente vamos encadenando medios de transporte unos con otros, y disfrutando de la vista relajadamente.






De vuelta en Hakone Machi, nos instalamos ya tranquilamente en el hotel, que tiene solo 4 habitaciones, dos de estilo occidental y dos estilo oriental, así que 4 de nosotros dormimos en futón, que ya teníamos ganas. Es dormir en el suelo pero entre en tatami y las muchas capas del futón no se nota y dormimos perfectamente.

Para cenar, nuevamente con las indicaciones de Mac, vamos al unico restaurante abierto por la noche, donde comemos sentados en el tatami, una carne a la barbacoa que está bastante buena, aunque se nos queda un poco escasa. 


A la vuelta nos está esperando Mac con un par de botellas de saque junto con la otra pareja, de australianos que se hospedan con nosotros, y nos tiramos un buenísimo rato de conversación. Muy de agradecer el buen conocimiento del inglés, incluso de algo de español, de Mac, después de tantos días sin poder comunicarnos casi con ellos.


Cuando ya tenemos a Mac agotado, y teniendo en cuenta que le vamos a hacer madrugar al día siguiente, nos retiramos a las habitaciones a descansar para el día siguiente.