lunes, 7 de agosto de 2017

Japón Etapa IV: Hakone

Un día mas nos levantamos temprano para aprovechar el día y llegar temprano a nuestro siguiente objetivo. Además hoy no sabemos que puede pasar porque empieza la famosa Golden Week que moviliza a medio Japón que aprovechan su semana de vacaciones para desconectar unos días.

Por ese motivo no pudimos dejar reservado nuestros asientos en los trenes del día de hoy en nuestra ruta óptima hacia Hakone, y nos hace empezar el día con incertidumbre, teniendo que llegar pronto al primer tren, para curarnos en salud y no quedarnos sin sitio en los vagones que van sin reserva, y hacer una ruta mas larga y con mas trasbordos que la que teníamos mirada desde España.

No sabemos cómo funcionan este tipo de vagones, y si se llenan de gente poco previsora (lo que nos parece normal en nuestra mentalidad española). Pero estamos en Japón, y cuando conseguimos localizar la vía de la que va a salir (que no está ni puesta de lo pronto que llegamos), nos damos cuenta de que somos con diferencia prácticamente los únicos allí y que no va a haber ningún problema con los sitios.

Tanto es así, que en la espera vemos que llega otro tren como el mismo destino que el que pretendemos coger nosotros, pero un poco más temprano, y que se corresponde con el que deberíamos coger de acuerdo con la ruta que teníamos mirada desde España, así que tras comentarlo con el grupo decidimos pasar de los asientos reservados que tenemos en los otros dos trenes y jugárnosla con esta ruta que es mas de una hora más rápida.

Y sin ningún problema para coger asientos en ninguno de los trenes, pese a no haber podido reservar asiento, y pese a tratarse del sábado que da comienzo a la Golden Week. Conclusión: no os preocupéis por andar reservando, no vais a tener problema en coger el tren que mejor os convenga.

Así, llegamos con este primer tren a Osaka y cambiamos para coger el tren a Odawara, siguiendo las indicaciones que el Mac, el del hotel de Hakone, me dió por email para llegar hasta allí de la mejor forma. Al llegar a Odawara, y nuevamente con las indicaciones de Mac, compramos el Hakone Pass que incluye todos los medios de transporte de la zona, para 2 días, y cogemos el primer bus, a Hakone Machi donde está el hotel. El hakone pass nos cuesta 4.000 yenes por cabeza.


Llegamos con el tiempo justo, a las 14.30, para dejar las maletas en la casita de Mac (es pequeñito y casi no se puede considerar hotel aunque a nosotros nos encantó). En verdad una parte del grupo se acerca a dejar las maletas a las 15 que llega Mac mientras el resto terminamos de comer rápidamente antes de coger el barco que cruza el Lago Ashi a las 15.30.





El día está despejado, pero la suerte no nos acompaña del todo, con una única nube tapando el Monte Fuji en todo el recorrido que hacemos desde el hotel por el lago en barco, y después con el teleférico (rope way) y el cable car. El recorrido está muy bien montado para poder ver, con suerte, el Fuji desde todas las perspectivas, pero con otros atractivos como un cráter con fumaloras, etc. Nosotros no vamos muy sobrados de tiempo así que básicamente vamos encadenando medios de transporte unos con otros, y disfrutando de la vista relajadamente.






De vuelta en Hakone Machi, nos instalamos ya tranquilamente en el hotel, que tiene solo 4 habitaciones, dos de estilo occidental y dos estilo oriental, así que 4 de nosotros dormimos en futón, que ya teníamos ganas. Es dormir en el suelo pero entre en tatami y las muchas capas del futón no se nota y dormimos perfectamente.

Para cenar, nuevamente con las indicaciones de Mac, vamos al unico restaurante abierto por la noche, donde comemos sentados en el tatami, una carne a la barbacoa que está bastante buena, aunque se nos queda un poco escasa. 


A la vuelta nos está esperando Mac con un par de botellas de saque junto con la otra pareja, de australianos que se hospedan con nosotros, y nos tiramos un buenísimo rato de conversación. Muy de agradecer el buen conocimiento del inglés, incluso de algo de español, de Mac, después de tantos días sin poder comunicarnos casi con ellos.


Cuando ya tenemos a Mac agotado, y teniendo en cuenta que le vamos a hacer madrugar al día siguiente, nos retiramos a las habitaciones a descansar para el día siguiente.






lunes, 17 de julio de 2017

Japón Etapa III: Miyajima e Hiroshima

Nos toca madrugar para llegar a los trenes que reservamos el día anterior. Desde el hotel tenemos que coger dos trenes para llegar a Shin Osaka, donde sale el tren a Hiroshima. Con la puntualidad que caracteriza a los japoneses y a sus trenes, no tenemos ningún problema para cumplir con los horarios previstos a pesar de los trasbordos.

En Osaka hay que tener cuidado con la parada a la que uno va porque Shin Osaka Station, desde donde salen los shinkasen es distinta de la Osaka Station, y aunque unidas por trenes que pasan con cierta frecuencia, confundirlas puede suponer algún susto. Shin Osaka está mas alejada del centro, así que será la primera que encontramos al llegar a Osaka, y será la más lejana si lo que queremos es salir de la ciudad. El tren que cogimos desde Kyoto hacía parada en ambas, pero el tren hacía Hiroshima salía de Shin Osaka, y por ello lo de los dos trasbordos.

Llegamos a Hiroshima en hora y media desde Shin Osaka, y siguiendo el planning, no salimos de la estación, dejamos las maletas en las consignas, y nos vamos directos a Miyajima, en tren, para coger allí el ferry que cruza hasta la isla sagrada, famosa por su tori, el más grande de Japón. Los ferrys pasan con bastante frecuencia, y el de la marca JR está incluido en el JR pass. Hay otros ferrys así que ojo de ir en el JR.

El tori se ve desde que montas en el ferry. Donde te deja el barco, hasta la zona del tori son 10 minutos andando. Para verlo mejor hay que acceder a un templo que lo rodea desde tierra. La singularidad de este templo está en el agua, porque es completamente distinto según la marea esté alta o baja. Nosotros llegamos con la marea alta, de forma que los pasillos de madera que unen los distintos edificios del templo parecen puentes flotando sobre el agua, y el tori se alza a lo lejos completamente rodeado de agua.


Como anécdota, nos encontramos a muchos grupos de escolares haciendo pequeñas encuentas a los turistas para practicar el inglés. Nos paran a casi todos.











Como tenemos margen de tiempo, decidimos subir la montaña de detrás del templo, en teleférico, por el módico precio de 1800 yenes. Es un poco caro para lo que es, pero no contando con tiempo de sobra para trekkings es óptimo. Las vistas desde arriba son muy bonitas. Una vez arriba se pueden hacer otras rutillas pero de nuevo el tiempo marca nuestra agenda y tenemos que volver a Hiroshima para poder pasar allí la tarde.








Un autobús nos baja un poco, acortando nuestro camino al ferry. La marea para cuando volvemos ha bajado mucho y ya se puede ver la tierra alrededor del templo y del tori, aunque nosotros no nos acercamos para verlo desde cerca, que dicen que es impresionante por su tamaño. En cualquier caso, el templo es mucho más bonito con la marea alta.


Cogemos el ferry, y ponemos rumbo al tren para volver a Hiroshima, previa adquisición de algo de comida para el camino. Aunque las prisas nos juegan una mala pasada y solo nos sirven 3 de las 6 hamburguesas que pedimos sin que nos demos cuenta!!

De vuelta en Hiroshima intentamos reservar los asientos del día siguiente a Hakone, pero es sábado y comienzo de la Golden Week y no hay nada disponible para reservar! al final encontramos asientos en una combinación con dos trasbordos más lenta que mi alternativa inicial, y sin tener asientos reservados en el primero de los trenes! Nos toca madrugar al día siguiente para estar temprano y hacer cola en los vagones de asientos no reservables. No sabemos si habrá mucha gente como nosotros porque nos somos capaces de hacer que las personas que atienden vendiendo los billetes entiendan nuestra pregunta.

Cogemos las maletas de las consignas y vamos al hotel a dejarlas, y  allí, de nuevo a la carrera, nos dirigimos al Museo de la Guerra tomando un autobús turístico, incluido en el JR pass, que nos deja al lado.


El museo cierra a las 17.30 pero dejan seguir visitándolo hasta las 18.00. Es recomendable ir con tiempo porque el museo es muy completo. Nosotros echamos un buen rato aunque es durillo, en especial la parte de abajo de testimonios. Pero desde luego, hay que verlo.








Después del museo, y ya sin prisas por los horarios de cierre, paseamos por el parque viendo la famosa llama eterna, que no se apagará mientras queden armas nucleares en la tierra, el monumento a los niños lleno de grullas de papel, la famosa cúpula que sobrevivió a la explosión, ...








Vistos los imprescindibles de Hiroshima nos dirigimos a su castillo para verlo por fuera porque ya está cerrado. Es similar al de Osaka con un parque alrededor.



Con una tarde podemos considerar vistos los imprescindibles de Hiroshima. Nos falta probar para cenar su plato más famoso: los okonomiyakis.


Así que una vez instalados del todo en el hotel, nos dirigimos a Okonomimura, bastante cerca del hotel (Urban Hiroshima), que es un edificio de varias plantas, todas ellas con restaurantes en su interior famosos por sus okonomiyakis. Nosotros elegimos quedarnos en la cuarta planta, por eso de pensar que cuanto más arriba más bueno y típico estará, y no probamos en el resto, y desde luego no defrauda. Pequeños restaurantes con una barra para 8-10 personas donde preparan la comida ante la atenta mirada de los que allí nos sentamos.






Con los estómagos llenísimos, paseamos por los alrededores. Yo les dejo inspeccionando locales de apariencias nada recomendables para tomar la última.